El poderoso lobby proisraelí ha destinado millones de dólares a campañas electorales; sus críticos cuestionan su influencia sobre la política exterior de Washington
Washington y Nueva York. El poderoso lobby proisraelí en Estados Unidos enfrenta nuevos cuestionamientos sobre su influencia en la política y en los procesos electorales del país, particularmente por el respaldo que mantiene hacia Israel en medio de la guerra en Gaza y las crecientes críticas a las acciones del gobierno de Benjamin Netanyahu.
Una investigación de los académicos Eli Clifton e Ian Lustick, reunida en el libro Israel’s Lobby, documenta la evolución de las organizaciones que durante décadas han impulsado una política favorable a Israel en Washington y su creciente participación en campañas electorales.
Entre ellas destaca el American Israel Public Affairs Committee (Aipac), organización que ha canalizado importantes recursos hacia la actividad política y que, junto con otras agrupaciones, busca respaldar a candidatos favorables a la alianza entre Estados Unidos e Israel y enfrentar a quienes plantean modificarla.
Millones de dólares en una elección de Michigan
Uno de los casos más recientes se desarrolla en Michigan, donde organizaciones vinculadas a Aipac han destinado decenas de millones de dólares a la contienda por la candidatura demócrata al Senado.
Entre los aspirantes se encuentra Abdul El-Sayed, médico y especialista en salud pública respaldado por Bernie Sanders y otros sectores progresistas. El-Sayed ha acusado a Israel de cometer genocidio en Gaza y ha recibido el apoyo de organizaciones judías progresistas y sectores de la comunidad árabe-estadunidense.
La contienda se ha convertido, según los autores de la investigación, en un nuevo ejemplo del peso que puede alcanzar el financiamiento de grupos de interés en una elección primaria.
El caso de Michigan se suma a una larga historia de participación del lobby proisraelí en la política estadunidense.
Los autores recuerdan que organizaciones defensoras de Israel operaban en Estados Unidos incluso antes de la fundación de ese Estado en 1948. Ese año, el presidente Harry Truman reconoció a Israel pese a las reservas expresadas por algunos de sus asesores de política exterior.
Una influencia que atraviesa partidos
El apoyo político a Israel en Washington ha trascendido las divisiones entre republicanos y demócratas.
El libro documenta episodios de las administraciones de Gerald Ford y Jimmy Carter durante la década de 1970, cuando se discutieron políticas relacionadas con los derechos de los palestinos y la relación de Estados Unidos con Israel.
Los autores también analizan el papel de grupos neoconservadores favorables a Israel en el debate que precedió a la invasión estadunidense de Irak en 2003, así como la oposición al acuerdo nuclear con Irán alcanzado durante la presidencia de Barack Obama.
El acuerdo con Irán fue posteriormente abandonado por Donald Trump durante su primer mandato.
Durante la presidencia de Joe Biden, la relación con Israel volvió a ocupar un lugar central en la política exterior estadunidense, particularmente después del inicio de la guerra en Gaza.
Aipac aumenta su gasto político
De acuerdo con la investigación citada, Aipac y organizaciones afiliadas han incrementado considerablemente sus recursos durante las últimas décadas.
Los autores señalan que en 2000 estas organizaciones recaudaban alrededor de 22 millones de dólares anuales, mientras que para 2023 la cifra se aproximaba a 120 millones de dólares, además de registrar activos superiores a 350 millones.
El financiamiento, sin embargo, no se limita a Aipac. Existe una amplia red de organizaciones, fundaciones, comités de acción política y grupos de donantes que participan en actividades relacionadas con la relación entre Estados Unidos e Israel.
Los defensores de estas organizaciones sostienen que se trata de una expresión legítima de participación política y de apoyo a un aliado estratégico de Washington.
Sus críticos, en contraste, consideran que el volumen de recursos destinados a campañas electorales puede ejercer una influencia desproporcionada sobre los candidatos y sobre el debate acerca de la política estadunidense hacia Israel.
El debate sobre antisemitismo y antisionismo
Otro de los principales temas abordados por los autores es la creciente disputa en Estados Unidos sobre la diferencia entre antisemitismo, antisionismo y crítica a las políticas del gobierno israelí.
Clifton y Lustick, ambos judíos estadunidenses, reconocen la existencia del antisemitismo y advierten sobre su presencia en Estados Unidos, pero cuestionan que las críticas al Estado de Israel o al sionismo sean automáticamente calificadas como expresiones antisemitas.
El debate se ha trasladado particularmente a universidades y espacios académicos, donde organizaciones defensoras de Israel han presentado denuncias relacionadas con presuntos actos de antisemitismo.
Al mismo tiempo, sectores propalestinos y organizaciones de derechos humanos sostienen que algunas de estas acusaciones pueden utilizarse para deslegitimar críticas a las acciones del gobierno israelí.
La discusión se intensificó con el crecimiento del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), impulsado por organizaciones palestinas y sus aliados como mecanismo de presión sobre Israel.
Cambia el debate público
Los autores sostienen que la evolución de la política israelí y la guerra en Gaza han generado mayores divisiones dentro de Estados Unidos, incluso entre sectores de la comunidad judía.
El debate también se refleja en las universidades, las elecciones locales y las campañas al Congreso, donde candidatos que cuestionan el respaldo estadunidense a Israel han comenzado a obtener mayor visibilidad.
La contienda de Michigan es uno de los ejemplos más recientes, aunque sus resultados no determinan por sí mismos el alcance futuro de la influencia de Aipac o de otras organizaciones proisraelíes.
El proceso forma parte de una discusión más amplia sobre hasta dónde llega la influencia del financiamiento político, los grupos de presión y las organizaciones de interés en la definición de la política exterior estadunidense hacia Israel.


















